Afirmar que el empleo puede convertirse en la mejor terapia significa reconocer que el trabajo no solo es una fuente de ingresos, sino un pilar de identidad, estabilidad y recuperación emocional. Para las personas con problemas de salud mental, acceder a un empleo digno puede marcar la diferencia entre la exclusión y la reintegración plena en la sociedad. Sin embargo, solo una de cada seis personas con problemas de salud mental tiene empleo, una cifra que refleja barreras estructurales, estigma y falta de políticas inclusivas.